Publicado el 14 de marzo
Qué es un pasaporte SSI para inversores y cómo funciona el hash de cumplimiento
Identidad autosoberana aplicada a KYC/AML entre exchanges
El modelo SSI traslada la verificación al titular de la identidad: el inversor guarda sus credenciales y decide qué prueba comparte. En lugar de enviar pasaporte, domicilio o extractos, presenta un hash criptográfico que confirma que ya superó un proceso KYC/AML. Cada exchange valida la firma del emisor sin acceder al contenido original.
La clave está en que el hash no es reutilizable por terceros ni revela el documento fuente, pero sí permite auditar que la comprobación existió y sigue vigente. Eso cambia la conversación con cada plataforma: dejas de repetir el mismo formulario en cada alta y pasas a presentar una prueba que la entidad puede contrastar contra el emisor autorizado.
Qué contiene realmente el hash
Un hash de cumplimiento no es un resumen del pasaporte ni del extracto bancario. Es una firma que apunta a una verificación previa: quién la emitió, cuándo caduca y qué nivel de comprobación se aplicó. El exchange recibe esa referencia, no el expediente. Si el emisor revoca la credencial, la firma deja de validar y la plataforma lo detecta en el siguiente control.
Qué gana el inversor y qué gana la plataforma
El inversor reduce la superficie de datos expuestos: no reparte copias de documentos sensibles por correo ni los deja almacenados en cada servicio. La plataforma, por su parte, mantiene su obligación de verificar, pero la ejecuta contra un emisor identificado en lugar de contra un archivo suelto. La trazabilidad se conserva sin acumular originales.
Si quieres ver cómo se aplica este esquema en el día a día de una cuenta, puedes revisar los escenarios de uso en solutions o escribir directamente al equipo desde contact.