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Pasaportes SSI para inversores: una sola verificación KYC/AML, válida en varias exchanges

El inversor guarda sus credenciales y presenta un hash de cumplimiento en cada plataforma. La exchange comprueba la firma del emisor y la vigencia de la prueba, sin recibir el documento original ni los datos personales que lo respaldan.

Pensado para quien opera en más de un mercado y no quiere repetir el mismo proceso de identificación cada vez que abre cuenta.

Del alta a la verificación: cómo se emite y se usa un pasaporte SSI

El proceso completo entre la solicitud del inversor y la aceptación del hash por parte del exchange. Cada etapa deja una prueba verificable, y ninguna obliga a revelar el documento de origen.

  1. 01

    Solicitud de credencial

    El inversor abre la solicitud desde su monedero SSI y elige qué atributos quiere certificar: residencia fiscal, condición de inversor acreditado, origen de fondos. No adjunta documentos todavía, solo declara el alcance.

  2. 02

    Verificación KYC/AML

    Un emisor autorizado revisa la documentación una sola vez. El motor de IA compara patrones, señala incoherencias y prioriza las revisiones manuales que lo necesiten. El expediente completo se queda con el emisor, no viaja.

  3. 03

    Emisión del hash firmado

    El resultado es un certificado criptográfico firmado por el emisor. Contiene la validez, la fecha y el tipo de comprobación, pero no los datos que la originaron. Es lo único que el inversor guarda y comparte.

  4. 04

    Presentación en el exchange

    Al operar en una nueva plataforma, el inversor entrega el hash en lugar de repetir el onboarding. La entidad valida la firma del emisor y comprueba que la credencial sigue vigente y no ha sido revocada.

  5. 05

    Aceptación y trazabilidad

    El exchange aprueba el acceso y registra la verificación para su auditoría. El inversor queda operativo sin haber expuesto pasaporte, domicilio ni extractos a esa plataforma concreta.

Qué gana el inversor con un pasaporte SSI

En la práctica, la verificación deja de repetirse en cada exchange. El inversor conserva sus credenciales y decide qué prueba comparte; la entidad recibe un hash firmado, no el documento. Estos son los resultados que se notan desde el primer onboarding.

  1. Un solo KYC, válido en varias plataformas

    La credencial se emite una vez y se acepta en cualquier exchange conectado al mismo esquema. Se acaba el ciclo de subir pasaporte, comprobante de domicilio y extractos cada vez que se abre cuenta en un mercado nuevo.

  2. Los datos personales no viajan

    El exchange recibe un hash criptográfico y la firma del emisor. No ve el número de documento, ni la dirección, ni el origen de fondos. La verificación existe y es auditable, pero el contenido original permanece bajo control del titular.

  3. Menos fricción cuando cambia el regulador

    Si una jurisdicción exige un requisito adicional, se actualiza la credencial y se vuelve a firmar. No hay que rehacer el expediente completo ni esperar a que cada entidad repita el proceso por su cuenta.

  4. La IA ordena las revisiones, no las sustituye

    El análisis automático trabaja sobre metadatos: ubicación de la presentación, ritmo de operaciones, vigencia del emisor. Cuando algo no encaja, se marca para revisión manual. El inversor con perfil limpio pasa sin demoras añadidas.

  5. Revocación clara y trazable

    Si una credencial se compromete o caduca, se revoca y las entidades conectadas lo detectan al validar. Queda registro de cuándo se verificó y con qué versión, algo que una auditoría regulatoria puede revisar sin acceder a los datos del inversor.

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